Julio Cortázar en El Rostro de las Letras 1TIJUANA,B.C.|Por CECUT|

El próximo viernes 28 de junio se cumplen 50 años de la primera edición de “Rayuela”, la portentosa novela del escritor argentino Julio Cortázar, cuya imagen forma parte de El Rostro de las Letras, exposición del fotógrafo Rogelio Cuéllar que exhibe el Centro Cultural Tijuana.

 

Alojada en la Sala de Exposiciones Central, ubicada en la parte baja del vestíbulo del Museo de las Californias, la muestra reúne los rostros de 60 escritores mexicanos y latinoamericanos, entre quienes figura la imagen de un Cortázar que mira directamente a la cámara de Cuéllar, mientras éste dispara el obturador para congelar éste que es uno de sus tantos retratos memorables.

 

Según relató el fotógrafo, la imagen de Cortázar la tomó a finales de los años 70 en una ex hacienda de Cocoyoc, Morelos, a donde acudió el autor de “Historia de cronopios y famas” como parte del jurado de un concurso de Nuevo Periodismo Latinoamericano al que había convocado don Julio Sherer García, director de la revista “Proceso”, surgida a finales de 1976.

 

En su calidad de jurado del certamen, Cortázar compartió esa responsabilidad con sus colegas Gabriel García Márquez, Ariel Dorfman y René Zavaleta, y para tal cometido el grupo se trasladó a Coyococ, en el estado de Morelos, donde Rogelio Cuéllar tomó la foto que se exhibe ahora en el  CECUT.

 

“Me costó mucho trabajo decirle que me permitiera hacerle una serie de fotos”, confesó Cuéllar al relatar que un personaje que ya para ese tiempo era considerado uno de los grandes escritores latinoamericanos imponía su presencia. “Un escritor tan admirado como él, García Márquez u Octavio Paz, no era fácil de abordar, pero apenas me armé de valor para decirle él aceptó gustoso”, relató el fotógrafo.

 

“El escritor estaba acompañado por su mujer, Carol Dunlop, fotógrafa ella misma, y el propio Cortázar, de quien sabía que era un gran aficionado a la fotografía, lo que aumentó mi nerviosismo”, según recordó Cuéllar.

“La situación se relajó gracias a la buena disposición de Cortázar y a una serie de fotos tomadas con una cámara polaroid que le regalé al escritor”, añadió el fotógrafo, quien expuso que el escritor se mostró muy complacido y emocionado de estar en lugar como Cocoyoc.

 

“Me siento como los primeros exploradores de nuestra América”, recuerda que comentó Cortázar frente a un muro de adobe completamente invadido por gruesas raíces, visibles en la foto del escritor que forma parte de “El rostro de las letras”.

 

En ese mismo viaje a México, Cortázar ofreció una conferencia en el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que estaba lleno a toda su capacidad, dijo Cuéllar, al señalar que gracias a esa serie de fotos del autor de “Rayuela”, Fernando Benítez, entonces director del suplemento Sábado del diario Unomásuno, se interesó por su trabajo y lo invitó a colaborar en sus páginas.

 

En cuanto a “Rayuela”, aparecida hace medio siglo, sigue siendo una de las obras cumbre de la novela en lengua castellana, pues en ella el escritor argentino se propuso llevar la experimentación literaria a su extremo más lucido.

 

Y hoy, la novela de Cortázar vuelve a convocar a Rogelio Cuéllar, quien junto con María Luisa Passarge, directora de Ediciones La Cabra, ha organizado la exposición “De la Tierra al Cielo. 50 años de Rayuela” que reúne a un grupo de 55 artistas visuales quienes pintaron su propio ‘avión’ en el suelo para rendir tributo a esta famosa obra en su 50 aniversario y que será inaugurada el próximo viernes en el Centro Cultural Rosario Castellanos de la Ciudad de México.

 

Se trata de un proyecto multidisciplinario que incluye pintura, fotografía, dibujo y hasta música, en el que los artistas participantes representan su visión del significado de la obra más reconocida del autor argentino.

 

No fue, sin embargo, esa sola novela la que encumbró a Cortázar en el gusto de generaciones de lectores, pues ya había dado a prensas varios ejemplos de gran literatura y lo siguió haciendo años después. Pero “Rayuela” sí es la novela en la que su autor se propuso llevar más lejos la experimentación de la novela, situándola en un plano que hoy, 50 años después, difícilmente ha podido ser igualada.

 

El Rostro de las Letras

 

El hecho de que de los 155 capítulos que comprende “Rayuela”, 99 de ellos puedan leerse fuera de la secuencia convencional que va del primero al último capítulo sin perder coherencia, representó en su momento una de las transgresiones más lúcidas que escritor alguno se hubiera propuesto.


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